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Tomás Ruiz González (II) Arturo Reyes Isidoro
Aparte de la fuerte significación que en el campo financiero tiene el nombramiento de Tomás Ruiz González como coordinador del equipo de transición del nuevo gobernador Javier Duarte de Ochoa, en el terreno político su llegada al nuevo gobierno no desmerece y plantea circunstancias políticas nunca antes vistas en la historia del estado y menos antes de la asunción al poder de un nuevo equipo gobernante.
Dirán que son ganas de hacer futurismo y quizá hasta se me acuse de querer robar la atención a la transición en puerta, pero de que Tomás Ruiz González llega con el bat al hombro de cara al 2016, ni duda cabe, y a los elementos que rodean su llegada me atengo. Aparte de haber tenido la experiencia ya –y eso cómo cuenta en el currículum– de haber sido diputado federal en 2003-2004, como apunté ayer fue secretario adjunto a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en 2003 y abandonó las filas del tricolor inconforme porque se le descalificó por opinar diferente a las directrices del entonces dirigente priista Roberto Madrazo Pintado, al que implícitamente acusó de verlo como enemigo por ser disidente (algo similar a lo que en su momento vivió Héctor Yunes Landa). Luego habría de emigrar a las filas del Partido Nueva Alianza, el famoso Panal, del que fue presidente nacional del 28 de noviembre de 2006 al 28 de agosto de 2007, con cuyo carácter se reunió entonces con el presidente Felipe Calderón, quien ante su muy cuestionada llegada al poder se entrevistó con los presidentes de todos los partidos políticos con el propósito de legitimar su gobierno. Que se sepa, aunque se alejó de las filas de ese partido, no ha renunciado a él, por lo que ahora, en su nueva condición, ofrecería la magnífica oportunidad al gobernador electo de presumir que ha dado el primer paso para demostrar que el suyo será un gobierno plural e incluyente incorporando a un militante político no priista. Y quién no lo recuerda a finales de 2003 e inicios de 2004 cuando de pronto un día se apareció en el estado y se empezó a mostrar con claras y abiertas intenciones de figurar como precandidato del PRI al gobierno del estado, y quién sabe cuánto hubiera crecido y hasta dónde hubiera llegado de no haber tenido enfrente a un político político fuerte, astuto, consistente, con experiencia y relaciones, que además tenía ya muy trabajada la plaza, como Fidel Herrera Beltrán. Pero de que en un momento dado desde el poder priista mismo se le alentó, se le alentó, y a mí me tocó participar en algunas actividades a las que fue invitado, por ejemplo en Coatzacoalcos durante el primer mandato del alcalde Marcelo Montiel, donde sus paisanos no lo veían mal y menos lo rechazaban, o algunas veces a su llegada al aeropuerto Heriberto Jara de Veracruz donde se le recibía bastante bien. Que yo recuerde, sus llegadas al café La Parroquia en Veracruz (al del centro) despertaban interés y los periodistas no perdían oportunidad de entrevistarlo. Nunca supe que se le golpeara en la prensa. Se le vio con respeto y se le trató con consideración. Ahora, el 4 de julio votó en Coatzacoalcos y durante la campaña asesoró al nuevo gobernador, aunque siempre dijo que nada más para asuntos del sur de la entidad. Un ingrediente que no se puede desdeñar es que su familia es de las familias antiguas del antiguo Puerto México, de élite, del círculo de familias como los Lotfe, los Tubilla, los España, a las que pertenece también la esposa del nuevo gobernador y futura presidenta del DIF Estatal. Novato en lides políticas no es y, quiérase o no, puede presumir de haber sido ya dirigente nacional de un partido político, con un detalle que también, guste a muchos o no, no se puede ignorar de ninguna manera: sigue manteniendo buenas relaciones con la propietaria de la franquicia del Panal, la famosa maestra Elba Esther Gordillo, lideresa hasta el caciquismo magisterial del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el sindicato más poderoso de trabajadores de América Latina. ¿Relaciones? ¿Colmillo político? Quién sabe si diga algo que en 2004 cuando llegó al cargo de director general de la Lotería Nacional se comentó mucho en la prensa que llegaba para ordenar el desbarajusta que tenía su antecesora Laura Valdés, pero más que nada, que llegaba a limpiar cualquier evidencia que inculpara del mal manejo de recursos a la fundación Vamos México y a su entonces titular Martha Sahagún. El 13 de julio de ese año cuando asumió el cargo el entonces presidente Vicente Fox le dio un gran recibimiento e incluso al darle posesión expresó: “El cuenta con la experiencia financiera y administrativa que permitirá darle mayor impulso a la generación de recursos económicos, para apoyar las propiedades nacional de educación y salud”. Ha tenido, como se advierte, reconocimiento presidencial. Y cuánto no aprendería sobre los municipios de Veracruz y se relacionaría con los entonces alcaldes, hoy políticos activos, cuando estuvo al frente de Banobras, cargo en el que por cierto y no poca cosa lo sustituyó el entonces licenciado Felipe Calderón Hinojosa. Quién sabe si todo esto que enlisto será suficiente para considerar que la sucesión priista –seguramente terminaría reafiliándose a las filas de su ex partido– del 2016 se ha iniciado ya y que Héctor Yunes Landa (es el único que abiertamente ha dicho que luchará de nuevo por alcanzar la máxima postulación) no tendrá precisamente un día de campo, aunque no se puede dejar de considerar que los cargos, ciertamente, si no se aprovechan bien, desgastan. ¡Ah! Con un ingrediente más: llega sin grupo visible, algo que le favorece para unificar corrientes, en la circunstancia actual a favor del gobernador Duarte, porque seguramente tejerá su futuro con base en la lealtad, pero que podrían llegar a conformar parte de su capital político para lo que viene o lo que venga. Hace seis años los enemigos de Juan Antonio Nemi Dib dijeron que trabajaba para él, lo mal informaron y contribuyeron a que no formara parte del gabinete actual. Tendría en todo caso una amistad, pero no un grupo. La rueda de la fortuna política, girando de nuevo.
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