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Gabriel Alejandro López Mújica. 28 de julio del 2010, Misantla, Ver.- La trata de personas es el tercer delito más lucrativo del crimen organizado. México está catalogado como un país de origen, tránsito y destino de víctimas y donde se generan más de mil Mdd anuales. En la región no se sabe que las autoridades detengan, pongan a disposición o remitan a «polleros» que se encargan de llevar indocumentados a Estados Unidos. En Vega de Alatorre atraviesa una carretera internacional. Tiene conexión directa con personas de países en vías de desarrollo rumbo a Estados Unidos, un país con una economía más sólida. La vulnerabilidad social de los indocumentados, va a la par de las cédulas delictivas que operan en la región. Desde hace algunos años las corporaciones policíacas tanto del orden federal como estatal no capturan en la región a los famosos «polleros». Miles de jóvenes han emigrado de municipios como: Landero y Coss, Acatlán, Miahuatlan, Naolinco, Misantla, Tenochtitlan, Yecuatla, Colipa y Juchique de Ferrer, entre otros. La trata de personas es un problema complejo, los «polleros» de la región, aseguró la fuente, –»sólo llevan los «pollos» a la frontera y ahí se los venden a los meros gruesos, los que controlan el paso. En el camino hay que dar mordidas y estar en la misma sintonía, si no, no te dejan llegar a Reynosa o al punto fronterizo de partida para hacer el cruce». En su quehacer delictivo asocian el acarreo de personas, la extorsión, abuso, sometimiento, explotación y control de las victimas. Para quienes tienen suerte sólo los llevan a sus destinos, pero muchos otros han perdido la vida en riñas en pleno desierto, en caminos inhóspitos, en robos y abusos en la frontera. Muchos aun están en manos de redes delictivas que los explotan y los someten. La cantidad de centroamericanos que circulan por estos municipios es significativa, sin embargo pocas autoridades regulan su situación migratoria. Los que salen de Chiconquiaco, Acatlán, Landero y Coss, Naolinco, Miahuatlan, Misantla, Tenochtitlan, etcétera y que atraviesan el país en busca de mejores oportunidades gastan entre 25 mil pesos y cuarenta mil pesos. Viajan jóvenes tratados como animales y sometidos a jornadas inhumanas. Se sabe extraoficialmente que algunas corporaciones policíacas los tienen bajo cuota, que frecuentemente pasan a verlos para pedirles «cooperaciones para gasolina o favores» lo que facilita la operatividad de los mismos. Entre los grupos más cercanos a ser víctimas se encuentran agricultores, campesinos, albañiles, jefes de hogares e hijas, empleadas domesticas, familiares de emigrantes y por supuesto la juventud que culturalmente esta ávida de ventura y sueño de poder. Pero también son foco rojo trabajadores con educación técnica, universitaria o con buen nivel escolar o productividad, como lo son zapateros, ganaderos y terratenientes. Nada detiene a quien aspira a la ilegalidad en estados Unidos y son presas fáciles de los «polleros».

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